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El Proyecto Conciencia Humana
(el
Human Consciousness Project),
de la
Universidad de Southampton,
en el Reino Unido, ha iniciado un curioso estudio, bautizado
como
AWARE, que supondrá la
primera investigación científica a gran escala sobre las
llamadas “experiencias cercanas a la muerte” o
ECMs.
Se denomina ECM a la amplia gama de experiencias personales
asociadas con la muerte inminente, y que consisten en las
percepciones que ésta conlleva. Estas percepciones son
conocidas gracias a los testimonios de personas que han
estado a punto de morir o que han pasado por una muerte
clínica, pero después han sobrevivido. En nuestros tiempos,
las técnicas de reanimación cardiaca han ayudado a que el
número de testimonios de este tipo aumente.
Las sensaciones relatadas por pacientes (como abandonar el
cuerpo, levitar, miedo extremo, serenidad total, seguridad,
calidez, absoluta disolución o la visión de una gran luz al
final del túnel o de seres –que, según las creencias de cada
individuo suelen identificarse con Dios, los ángeles,
familiares fallecidos, etc.-) han hecho que se les dé a
estas experiencias una perspectiva espiritual y paranormal.
Explicación científica
Pero, ¿qué explicación puede dar la ciencia a las ECMs? El
estudio AWARE, que tratará de dar una respuesta a esta
pregunta, será llevado a cabo por un grupo internacional de
científicos y de médicos, que han unido fuerzas para
analizar el cerebro, la conciencia y la muerte clínica.
Según informa la Universidad de Southampton en un
comunicado, la
investigación estará dirigida por el doctor
Sam Parnia, un experto en
el campo de la conciencia durante la muerte clínica, además
de autor del libro
What happens when we die?.
Parnia lleva ya años estudiando este fenómeno. En 2001, por
ejemplo, la BBC
publicaba que el
investigador había hecho un estudio piloto en el hospital
general de Southampton con 63 pacientes que habían sido
reanimados tras estar clínicamente muertos.
Cuatro de ellos informaron, en entrevistas posteriores, que
habían vivido experiencias paranormales, como atravesar un
túnel y reunirse con familiares fallecidos. Algunas de esas
personas, incluso, dieron detalles específicos de los
intentos de resucitarlos. Parnia declaró entonces que “algún
tipo de conciencia debe haber estado presente, puesto que,
al regresar, pudieron contarnos lo que les había pasado”.
En el comunicado de la Universidad Southampton, Parnia
explica: “contrariamente a la percepción popular, la muerte
no es un momento específico. En realidad es un proceso que
comienza cuando el corazón deja de latir, los pulmones dejan
de trabajar y el cerebro deja de funcionar. Es lo que en
medicina se denomina “parada cardiorrespiratoria”, que desde
un punto de vista biológico es sinónimo de la muerte
clínica”.
Aplicación de tecnología
Al estado de muerte clínica lo sigue un periodo de tiempo,
de entre unos segundos y una hora aproximadamente, en el que
los esfuerzos médicos pueden conseguir revertir el proceso
de la muerte. Conocer lo que las personas experimentan
durante la muerte clínica supone una oportunidad única de
comprensión del proceso humano de la muerte, explica Parnia.
Con esta finalidad de conocimiento, y tras una fase piloto
del estudio de 18 meses de duración desarrollada en diversos
hospitales del Reino Unido, la investigación se extenderá
ahora para incluir otros 25 centros hospitalarios
británicos, europeos y norteamericanos.
El estudio AWARE aplicará una sofisticada tecnología para
estudiar el cerebro y la conciencia humanos durante las
paradas cardiorrespiratorias. Al mismo tiempo, probará la
autenticidad o no de las llamadas experiencias fuera del
cuerpo examinando la capacidad de “ver” y “oír” durante el
estado de muerte clínica. Para ello, los investigadores
utilizarán imágenes aleatoriamente generadas, que se
ocultarán para poder ser vistas sólo desde arriba.
El estudio se completará con la investigación BRAIN-1 (Brain
Resuscitation Advancement International Network - 1), que
consistirá en realizar tests psicológicos a pacientes que
hayan sufrido paradas cardiorrespiratorias, y en la
aplicación de técnicas de registro de la actividad cerebral
para intentar determinar métodos que mejoren el cuidado
médico y psicológico de enfermos en este estado.
Pruebas empíricas
Lo cierto es que este tema despierta un notable interés
entre los científicos. Desde esta perspectiva, estudios
recientes llevados a cabo por investigadores independientes
han aportado ya algunos datos, como que entre el 10 y el 20%
de las personas con parada cardiorrespiratoria y muerte
clínica analizadas han presentado, en ese periodo, procesos
mentales estructurados, capacidad de razonar e, incluso,
recuerdos detallados de la situación en la que se encontraba
su cuerpo, de su entorno entonces o de las personas que
intentaron reanimarlos.
Asimismo, en 2001, una
investigación médica
realizada en hospitales holandeses con 344 pacientes que
habían sufrido la muerte clínica por efecto de crisis
cardíacas estableció que el 18% de ellos recordaba haber
vivido experiencias mientras su cuerpo estaba sin vida.
Más recientemente, la
BBC se hizo eco de la
publicación del libro “Near Death Experiences of
Hospitalized Intensive Care Patients, a Five Year Clinical
Study” escrito por Penny Sartori, una enfermera de cuidados
intensivo del hospital Singleton del País de Gales, que tras
cinco años de estudio del fenómeno de las ECMs, decidió
plasmar los datos recopilados para ayudar a los
profesionales médicos a tratar con los pacientes reanimados.
Todas estas investigaciones se enmarcan en los estudios que,
durante años, han llevado a cabo psiquiatras como
Elisabeth Kübler-Ross o
George Ritchie. En la
actualidad, y a pesar de que el tema de las ECMs haya sido
tradicionalmente considerado materia para el debate
filosófico, los avances en la ciencia y, especialmente, en
las técnicas de reanimación y de resucitación, lo han ido
llevando cada vez más al terreno empirista.
Fuente
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